Restauración de Suelo - biofertilizantes

Actualizado: 16 de ene de 2019

Por: Adriana Luna

Los primeros organismos que pueden ser catalogados como plantas terrestres que incluyen helechos, musgos y hepáticas, comenzaron a colonizar la tierra hace aproximadamente 450 millones de años.



Este hecho constituyó una revolución en la tierra y desató un proceso que, después, permitiría el desarrollo de la vida como la conocemos: la formación de suelo.


Como sabemos, el suelo es una matriz compuesta por minerales, materia orgánica y material biológico macro y micro que generalmente se forma debido a la acción del clima al desgastar los sustratos rocosos y de la acción de los organismos vivos: Los hongos y bacterias disuelven la roca para extraer minerales, las plantas se introducen en las grietas y van rompiendo las rocas, los cadáveres de microorganismos, plantas y animales, son degradados por otros seres vivos y se incorpora en forma de materia orgánica. Este proceso, al paso de los milenios construyó lo que hoy es la corteza terrestre que da sustento a todos nuestros ecosistemas.




Actualmente podemos ver un proceso similar cuando hace erupción un volcán. Una vez que se enfría lo suficiente, llegan por aire esporas de musgos y líquenes (asociaciones de algas, hongos y levadura) después los primeros pastos, hierbas y, dependiendo de la región, vida de vegetal de mayor tamaño.


De las primeras lecciones a resaltar de este proceso son:

QUE SÓLO LA VIDA GENERA VIDA. La solubilización de minerales debido a la intemperización – o sea, el efecto que tiene la lluvia, el viento, la radiación solar en las rocas que están “a la intemperie” – es lentísimo y aquellas partículas que llegan a soltarse son generalmente lavadas por el viento o la lluvia. Podemos observar esto en un terreno erosionado donde sólo queda el tepetate.


Pero entonces, hace 472 millones de años no existían las esporas ni las semillas ¿qué fue lo que permitió que un alga de pronto pudiera existir fuera del agua?

Justo lo que sí había: hongos y bacterias capaces de cooperar con esas primeras algas anfibias, particularmente micorrizas arbusculares.

Según el Dr. Jean-Michel Ané, de la Universidad de Wisconsin, la simbiosis (cooperación obligada y relacion ganar-ganar entre organismos, según la evidencia genética), se produjo todavía en al agua y una vez que el alga tocó tierra “la adquisición eficaz de nutrientes minerales” que les permitieron estos hongos fue el detonante que aseguró su éxito en un nuevo territorio.


¿Qué tiene que ver esto con la situación actual de nuestros suelos y la agricultura?

Las relaciones que comenzaron hace 450 millones de años continuaron, se hicieron más fuertes y se diversificaron hacia todas las plantas terrestres – en general hacia todos los seres vivos pero esa es otra historia -. El suelo no es sino un gran bioreactor donde los intecambios de materia y energía pueden tener lugar, si no hay organismos vivos no hay quien haga el trabajo de pasar nutrientes a las plantas ni generar materia orgánica.

En todo el mundo los suelos sanos se están contrayendo, en gran medida, debido a prácticas agrícolas insostenibles, deforestación, sobrepastoreo y desastres climáticos recurrentes como inundaciones, sequías, heladas y cambios en los patrones de lluvia. Un tercio de la tierra agrícola – ¡¡¡en México es el 75%!!! - ha perdido su fertilidad por lo que la presión sobre otros ecosistemas es cada vez mayor y el uso de fertilizantes es cada vez más intensivo con menores resultados.


Para restaurar la capacidad productiva de nuestras tierras debemos retomar los procesos que la llevaron a hacerla productiva en primer lugar: la vida en ellas.

El presente gobierno del país ha presentado planes ambiciosos para nuestro campo. Tanto sus esfuerzos como los de todos nosotros deberán contemplar forzosamente la restauración de los suelos ya dañados. Existen muchas técnicas culturales para recuperar éstos, sin embargo, para acelerar y aumentar las posibilidades de éxito de estas iniciativas tenemos que incluir también el elemento biótico.


Los biofertilizantes son precisamente eso. Son productos a base de microorganismos benéficos del suelo, en especial bacterias y/o hongos, que viven asociados o en simbiosis con las plantas y ayudan de manera natural a su nutrición y crecimiento, además de ser mejoradores de suelo.



Fijan nitrógeno, solubilizan potasio y fósforo, traslocan boro, zinc y níquel, se asocian con las raíces y amortiguan pH’s extremosos, producen azúcares que protegen de la congelación en las heladas,

entre otros.




En las siguientes entregas estaremos hablando de estos procesos así como del impacto económico de perder o recuperar nuestras tierras.

¿Tú qué experiencias has tenido con biofertilizantes?



Referencias

https://www.jornada.com.mx/2018/10/03/sociedad/041n2soc#

https://www.pnas.org/content/early/2015/09/30/1515426112?sid=5e648cef-9dee-48ec-8961-71c1326bce9e

https://www.mdpi.com/2075-163X/6/2/41/html

https://bioteoria.wordpress.com/2015/10/18/ecological-succession/

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