El ejército de Amazonas: el pulgón amarillo



Hace alrededor de 4 años llegó a nuestro país un pequeño animal de 2mm que está considerado como la plaga más dañina para sorgo en el mundo.


Melanaphis sacchari o pulgón amarillo para los cuates, es un hemíptero recién llegado a nuestras tierras. Es apenas alrededor de 2013 cuando se generan los primeros reportes de Melanaphis sacchari o pulgón amarillo para los cuates, y tan pronto como 2015, ya se convirtió en un flagelo importantísimo de este cultivo en todo el país, causando pérdidas de hasta el 100% en algunas regiones del Bajío, en las que no se atendió a tiempo.


A nuestro país le interesa particularmente este bicho porque 1 de cada 10 hectáreas productivas están cubiertas por sorgo y porque producimos el 12% del sorgo para forraje a nivel mundial. Sobre todo a Guanajuato y Tamaulipas que juntos generan 3 de cada 5 pesos del valor nacional.


La tardanza en la respuesta a la infestación obedece, en parte, a que es un insecto pequeño, que se refugia principalmente en el envés de las hojas, oculto a la vista. Cuando su población es pequeña, los daños a la planta pueden pasar desapercibidos. Sólo cuando la infestación es severa se pueden observar cambios radicales en la coloración de la hoja, pasando de verde a amarilla, posteriormente a magenta, y terminando en un color café, ya cuando la marchitez es evidente. En estos casos, los insectos pueden observarse incluso en la panoja.



Las primeras generaciones que invaden el cultivo son ápteras (sin alas), pero en generaciones sucesivas ya hay individuos alados que pueden dispersarse por el viento a una velocidad impresionante, colonizando los alrededores de la zona infestada.


Poblaciones pequeñas de pulgones pueden estar en el cultivo sin producir daños observables, pero cada uno de ellos es capaz de producir hasta 80 nuevos individuos en un periodo de 2 a 3 semanas, en un crecimiento exponencial con el que se llega hasta 30,000 de ellos por planta, lo que para una hectárea significa números astronómicos – hasta 17 millones de descendientes de una sola hembra en un mes – pariendo cada uno hasta 10 pulgones en un día. Especialmente si se considera que los pulgones alcanzan la madurez en 5 días y pueden vivir entre diez días hasta poco más de un mes. Un dato curioso es que las hembras no ponen huevos sino larvas.


Su óptimo de reproducción está entre 20ºC y 25ºC y  son más sensibles a calor que a frío, ya que del frío suelen protegerse en plantas voluntarias, zacate Johnson y otros pastos, quedándose en la base (a veces tornándose café) pero a temperaturas mayores de 35ºC pueden llegar a presentar altos índices de mortalidad


El pulgón se alimenta de la savia, lo que causa fallas desde el llenado de grano o la falla de emergencia de la panoja, hasta la muerte de la planta. La debilidad puede ser mucho más aguda cuando el cultivo está sometido a estrés hídrico, por la desecación interna. La mielecilla excretada por el áfido, por si fuera poco, favorece la generación de una cenicilla (fumagina), que afecta la capacidad fotosintética, exacerbando la problemática.



Si bien en cultivos de sorgo no hay transmisión de enfermedades por la picadura de pulgón, la caña de azúcar puede sufrir enormemente por la transmisión de Virus de la Hoja Amarilla. México, donde hay una fuerte industria de ambos cultivos, presenta al pulgón amarillo un buffet muy deseable. O quizá debería decir, para ser más correcto, las pulgonas, porque a excepción de tres observaciones en México, las poblaciones en América están compuestas exclusivamente de hembras, cuya reproducción es asexual; a su vez, esto implica que la diversidad genética es bajísima (con sólo alrededor del 0.19% de variación). Aunque puede parecer una rareza –y en cierto sentido lo es, a pesar de ser muy común- esta