El agro también es para gamers

Muchos autores sostienen que la agricultura fue la actividad que hizo al hombre lo que es hoy. Con diferentes variantes de manejo, desde los campos de trigo en Mesopotamia hasta los mosaicos de la selva comestible del Amazonas, el cultivo de cereales, frutas y hortalizas ha sido el pilar de la economía y cultura de muchas sociedades.


La RAE define la agricultura como el arte de cultivar la tierra y como buen arte, cambia y evoluciona con los tiempos, se enriquece y diversifica con las herramientas que cada artista desarrolla e implementa, desde la agricultura artesanal de los permacultores hasta las parcelas automatizadas de alta tecnología del manejo de precisón.


Así, el internet de las cosas, los drones, sensores, satélites, apps, tablets y smartphones, no son extraños en campo.  Por este motivo es común ver pequeños trabajadores metalicos, cuidando y monitoreando día y noche los campos de cultivo ya sea sobrevolando las inmensas áreas de producción o empolvando sus ruedas en la tierra, también podemos ver inmensos tractores y estructuras que parecieran tener vida propia con un objetivo en común: desarrollar una agricultura de alta precisión y calidad.


El MIT (Instituto Tecnológico de Massachussets) en su informe anual TR10 ya mencionaba la importancia que iba a tener en los próximos años la implementación de tecnología de precisión en la agricultura: drones operados desde un teléfono móvil, sensores que indican la humedad a tiempo real y aplicaciones móviles que ayudan a los agricultores a tener controladas cientos de hectáreas en una pequeña pantalla.


Algunos equipos implementados actualmente en la agricultura son:


Sembradoras y tractores con GPS


La tecnología GPS con el sistema de autoguiado permite un movimiento preciso en el terreno a cultivar en cualquier momento del día, con gran eficiencia en el tratamiento con insecticidas, y en condiciones climatológicas adversas. Mayor velocidad, precisión, seguridad y menor tiempo de trabajo son algunas de sus ventajas.


Actualmente, muchos agricultores utilizan productos derivados del GPS para mejorar sus operaciones agrícolas. Los receptores del GPS recopilan información de posicionamiento a fin de hacer levantamientos de los linderos de las parcelas, viales, sistemas de riego y zonas dentro de los cultivos afectadas por problemas como malezas o enfermedades.

La exactitud del GPS permite a los agricultores el levantamiento de mapas de sus campos con medidas precisas de las parcelas, localización de carreteras y distancias entre puntos de interés. El GPS permite a los agricultores dirigirse, año tras año con precisión, a lugares determinados de sus campos, ya sea para recoger muestras del suelo o vigilar la situación del cultivo.


Software para la agricultura de alta precisión


Los programas informáticos desarrollados para la agricultura permiten un estudio exhaustivo del terreno a sembrar. Los datos obtenidos son incorporados al tractor o sembradora para que puedan llevar cabo una siembra precisa y de alto rendimiento, teniendo en cuenta la densidad del cultivo, profundidad y características del terreno.

Estos programas, amigables y muy visuales convierten algo serio como alimentar al mundo, en casi (casi) un juego.


Big Data y el Internet de las Cosas


Big Data, Internet de las Cosas y la Nube son conceptos ya se están empleando en la agroindustria. Códigos tan precisos y sofisticados como los utilizados en la bolsa de valores se utilizan para analizar los miles de datos que la máquinas y sensores conectadas a Internet, producen. Así el internet de las Cosas en el campo permite tener datos precisos sobre el clima, terreno, lluvias en diferentes épocas del año y todas las otras cosas que son necesarias para establecer la cantidad de agua necesaria para un riego. Saber con exactitud la cantidad de un micronutriente que necesita cada planta de manera individual en miles de hectáreas, y monitorear, cada hoja, cada mancha, cada flor. También es capaz de relacionar la temperatura del motor con la inclinación de un terreno para hacer más eficiente el uso de combustible de un tractor.

Se estima que nuestra actividad agroindustrial podría crecer hasta un 30% únicamente aprovechando el Internet de las Cosas.


Drones


El uso de drones está cada vez más extendido en el mundo agrícola. Al ir equipados con cámaras, sensores y poder ser controlados a distancia incluso mediante GPS, permite a los propietarios de amplios cultivos realizar un seguimiento sin tener que acceder a ellos, lo cual evita daños innecesarios.


En los próximos años, veremos cada vez más aeronaves no tripuladas sobrevolando terrenos agrícolas. Durante 2017, se estima que se venderán unos 20 millones de drones en todo el mundo, un tercio de los cuales se destinará a trabajos industriales y agrícolas. México representa ya el 5% de una industria global en 127,000 millones de dólares.

Algunos de sus usos son:

  • Fumigación precisa.

  • Índice de vigor de las plantas mediante cámaras infrarrojas.

  • Detección de plagas y malas hierbas.

  • Evaluación de terrenos de cultivo.


Sistema de riego por telemetría


La telemetría es una técnica de las comunicaciones que permite realizar en lugares distantes, mediciones y obtención de información. Esta rama tecnológica, que regularmente utiliza transmisión inalámbrica, ayuda a conocer los estados que guardan equipos, procesos y sistemas; así como a controlar remotamente sus funcionamientos.


En el campo, este servicio se aplica en la supervisión de niveles de residuos en presas y ríos. Asimismo, se emplea con el objetivo de llevar a cabo actividades de monitoreo de la calidad del agua, aire, humedad de la tierra, y presencia de gases dañinos que afectan los ductos en los terrenos de siembra.

Por otra parte, brinda a los agricultores la facilidad de conocer en tiempo real y gestionar de manera remota el agua disponible para sus cultivos, a través de teléfonos móviles y computadoras, lo que les posibilita tomar decisiones correctas e inmediatas sobre sectores a regar, duración del riego y modos de distribución y manejo del vital líquido.


Con estos instrumentos, la cara del agricultor se diversifica e invita a los techiesa sumarse al noble arte de cultivar la tierra. Lo que nos queda claro es que el agro no deja de sorprender pues siendo una de las actividades más antiguas de la humanidad parece llevarse bien hasta con la Inteligencia Artificial.


Para saber mas:

http://blogmexico.comstor.com/el-internet-de-las-cosas-y-el-big-data-en-la-agroindustria

http://www.clarin.com/rural/agricultura/sistema-Blue-River_3_1796250373.html


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